Caminando hacia el río
mis píes resbalan
con el rocío de la hierba
y la nieve fresca.
Voy yendo al lugar
en el que soy más feliz,
tengo recuerdos de árboles
que se elevan al más allá.
He preguntado en el ruido
y me respondieron en silencio,
el paisaje se oscurece
y sigo perdido aquí.
La noche me encontrará
quieto, sin respuestas
y mi cuerpo entumecido
en olas que no hacen ruido.
El ocaso está llegando,
el río no me hablará
y la muerte me encontrará
ya sin ganas de luchar.
miércoles, 9 de mayo de 2007
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